Añadir a nuestra rutina diaria el subir y bajar escaleras puede aportanos muchos beneficios.

Subiendo y bajando escaleras quemamos grasas y consumimos calorías (energía) por lo que también nos ayuda reducir o eliminar la celulitis, a regular la diabetes, a reducir el colesterol, etc,. Lo ideal es ponerse un objetivo, empezar poco a poco, en mi caso llevo una pulsera de actividad que me indica cuántas escaleras subo al día, si no, hay que contar aunque sea aproximadamente para llevar un control, de esta manera nos esforzaremos primero por mantener y luego por mejorar.

Se trata de intentar evitar los ascensores ya que tampoco supone un gran esfuerzo ir por las escaleras, sobre todo cuando nos acabamos acostumbrando y vamos viendo resultados.

Lo que podemos conseguir es tener unas piernas más tonificadas así como una cintura y abdomen mucho más definidos, para ello debemos de intentar subir y bajar con cierta velocidad, cuanta más, mejor, todo ello con la espalda relativamente recta evitando encorvarnos.

¡Ánimo y a olvidarse de los ascensores!.